Los mártires que no fueron... Salvados, clandestinos, refugiados, evadidos y muertos de la persecución religiosa en España (1936-1939)
Presentamos hoy este libro de monseñor Melchor Sánchez de Toca. Como él mismo nos dice no todos los santos que pasan por una persecución religiosa alcanzan la palma del martirio muriendo en ella, ni todos los que murieron en ella fueron mártires.
Pero primero, ¿quién es el autor?
Melchor Sánchez de Toca y Alameda nació en Jaca (Huesca) el 15 de septiembre de 1966. Estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, donde se graduó en 1989. Posteriormente hizo estudios de Teología en el Estudio Teológico San Ildefonso de Toledo, recibiendo la ordenación sacerdotal de manos del cardenal Marcelo González Martín el 19 de diciembre de 1993. Finalmente, en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en 1996, con especialización en el Nuevo Testamento y el Doctorado en 2006 con una tesis sobre el Diálogo Fe-Cultura en el Concilio Vaticano II. Ha publicado diversos estudios acerca del diálogo entre las culturas y la fe cristiana, así como sobre teología del deporte.
Monseñor Sánchez de Toca aterrizó en Roma en 1998 para prestar servicio en el extinto Pontificio Consejo para la Cultura. Primero, y durante diez años, de la mano del cardenal francés Paul Poupard, y los 16 años siguientes apoyando al cardenal Gianfranco Ravasi. De hecho, desde 2022 colaboró activamente en la unión de la Congregación para la Educación Católica y el Pontificio Consejo para la Cultura, del cual fue subsecretario desde 2004. Y es que la constitución apostólica Praedicate Evangelium del papa Francisco fusionaba ambos organismos vaticanos dando como resultado el Dicasterio para la Cultura y la Educación, del que también fue subsecretario.
Desde el 14 de junio de 2023 es Relator en el dicasterio de la Curia Romana encargado de las Causas de los Santos, con especial dedicación a las de los países de lengua española y portuguesa.
resentamos aquí, escribe el autor en la contraportada, una serie de figuras de santos, ya reconocidos y proclamados o en vías de serlo, que pasaron por la terrible prueba de la persecución religiosa en España en los años treinta, que purificó sus almas acrisolándolas al fuego, preparándolos para una misión en años posteriores. Confesores de la fe, sobrevivientes, clandestinos, fugados componen una galería de retratos, a los que se añaden los que vivieron la contienda en primera persona. A ninguno de ellos cupo en suerte la gloria del martirio y sin embargo, son grandes figuras de santidad en la Iglesia.
Aquí podéis darle una dentellada al libro: 49 páginas de las 448 que tiene...
«En el fondo, leemos en la introducción. estas páginas tratan de instruir y entretener. Nada como una buena historia para aliviar las penas y traer algo de solaz y contento al ánima. Nuestro Señor Jesucristo, como buen hijo de la tribu de Judá, tenía un peculiar talento para contar historias y entretener a su auditorio. Era un maestro en componer historietas con una moraleja, -esas que conocemos como parábolas- con el fin de hacer pensar a sus oyentes. Es lo que desearían también estos relatos: provocar, inquietar, y suscitar en el lector la misma pregunta, quizá con matices diferentes, que se hacía san Ignacio cuando convaleciente en su caserón de Loyola, leía vidas de santos: «¿qué sería si yo hiciese esto que hizo san Francisco y esto que hizo san Domingo?». También estas historias quisieran ayudar al lector a preguntarse qué habría hecho en aquellas circunstancias y cómo habría reaccionado. Para responder quizá, con san Ignacio, «si ellos lo hicieron, yo también lo tengo de hacer».
Un libro interesantísimo, os lo aseguro, para la gran biblioteca de libros publicados sobre la persecución religiosa y sus consecuencias.
D. Jorge López Teulón
